El pueblo Disney

Cuando era pequeño, no sé dónde, leí que en un lugar de Estados Unidos, imagino que en uno de esos campos interminables de interminable ignorancia del Medio Oeste, unos señores habían montado un pueblo dedicado a Disney, maravillosas urbanizaciones en las que todo orbitaba en torno a los personajes y mundos fantásticos creados por Walt, el padrecito, el Señor de todos nosotros.

En su momento me pareció una idea fascinante. Aquellos hombres y mujeres, que tan felices parecían en las fotos, con sus orejas de Mickey y sus cabezas de Pluto puestas sobre sus propias cabezas de aburridos humanos, me dieron envidia. Mucha envidia. Quería vivir allí, del mismo modo que quería comer huevos fritos todas las noches o, algunos años más tarde, estar enamorado todos los días de mi vida.

Mi vida no tardaría en lanzarme turbios mensajes y en obligarme a traicionar aquellos deseos, redondos como planetas. Hoy sé que los planetas no son redondos del todo, que en sus superficies hay millones de mínimos desvíos que los alejan de la estructura mental que les asignamos. También sé hoy que una dieta basada en huevos fritos y una vida basada tan sólo en el amor, en ese amor imposible del primer aliento, pueden matarnos.

Y hoy sé también que mi vida en el Pueblo Disney sería fugaz, porque no tardaría en fugarme. En mi huida, de noche, los pájaros y cervatillos que le doblan la ropa y le preparan el desayuno a Blancanieves, como perros guardianes, me perseguirían con sus fauces de cervatillo y sus picos, ruiseñores violentos brillando ante la luz afilada de los focos. Y llorarían, porque ellos, que antes de convertirse en sangrientos sicarios eran unas criaturas buenas, no entenderían que alguien quisiera abandonarlas, que alguien quisiera irse de su mundo perfecto. Nadie que ama a alguien entiende que le abandonen, si no ha hecho nada malo, si no se lo merece.

Crecer es caminar hacia la perfecta imperfección, la más perfecta y esférica y maravillosa de las mierdas.

 

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6 comentarios en “El pueblo Disney

  1. Por un momento me he visto reflejada en la historia en una época de mi vida. Ahora y sacándote algunos años tengo que decirte que crecer es aprender y no traicionar nunca tus sueños. Cada vez soy más niña y disfruto más de las cosas sencillas de la vida. El mundo no es perfecto, haz que tu mundo interior lo sea. Un beso, eres el mejor..

  2. Es cierto: Nadie que ama entiende que le abandonen… si no lo merece. Lo difícil es darnos cuenta y reconocer cuándo hemos hecho algo malo, cuándo nos merecemos el reproche, cuándo provocamos tristeza y dolor a los demás con nuestros actos. Sería demasiado severo abandonar a alguien por un solo error, por una sola equivocación, por un único yerro. En general las rupturas son consecuencia de un cúmulo de pequeños daños, casi siempre recíprocos. Si fuésemos capaces de cuidar de verdad a quienes amamos, de olvidar nuestros egoísmos, nuestras mezquindades, de entregarnos con sinceridad, con los ojos limpios y la mente clara y el corazón abierto…

  3. Orejas de Mickey,dieta de huevos (con beacon, por favor)y estar enamorado para siempre,tampoco me parece tan mal plan.

    Felicidades.Escribes bien.

  4. En esa lucha interna, creo que deberíamos buscar un punto intermedio entre el idílico y edulcorado en exceso final de un cuento Disney y la desgarrada y, a veces, sangrienta trama de los hermanos Grimm.
    La vida es un camino de aprendizaje. Nunca dejas de equivocarte pero aprendes un poco más. Por momentos motiva e ilusiona, por momentos desgarra. La cuestión es aceptar lo que nos viene. ¿Por qué no aprovechar esos momentos centrándonos en cosas que nos gustan y nos evaden? Que nos hagan reír, disfrutar de un café o un libro mientras se escucha buena música o simplemente escribir (aunque confieso que yo suelo escribir sólo para mí, es valiente dejar que los demás puedan conocerte a través de lo que se escribe, asusta pero doy gracias porque me encanta leer).
    Así que no busques una utopía, disfruta de lo “perfectamente imperfecto”, lo raro y bello.
    Pd.: Espero que aunque no estés en pasapalabra, puedas cumplir tu sueño y vivir entre libros porque no hay nada tan maravilloso como vivir entre tantos finales posibles, todos los que unas páginas nos puedan brindar. No olvidaré esa sensación de hormigueo y emoción que sentí al ver por primera vez la biblioteca del Escorial siendo pequeñita.

  5. “Porque hay veces que escogemos nosotros los libros y otras nos escogen ellos a nosotros por alguna misteriosa razón”.

    Lo que haces solo se puede definir con una palabra: MAGIA.

    Espero que cumplas el sueño de abrir la librería y de poder ir para apoyarte!

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