Vista aérea

No sé en qué guerra comenzó la costumbre de esconder una base militar o un centro de investigación bajo una carpa que, vista desde arriba, diera la impresión de ser un bosque, una inocente plantación. Los aviones enemigos pasaban y no dejaban caer sus bombas sobre, por seguir con esos ejemplos, olmos y ribazos o garzas o tomateras. Para qué, qué desperdicio.

Estoy seguro de que cualquier libro sobre táctica militar de hace siglos recoge ya aplicaciones de este principio, por el cual lo que se ve desde muy lejos, el vistazo general que otorga la distancia, sirve de máscara o maquillaje. Mucho antes de que el hombre aprendiera a volar, en fin, ya era necesario porque, como es obvio, esta manía de ocultarnos está en nuestra naturaleza.

Para Tolstói es el fundamento de nuestra sociedad. Escribió en Ana Karenina: “Constantino se esforzaba en hacer lo que había intentado durante toda su existencia y lo que había observado que otros hacían tan bien, aquello sin lo cual la vida era imposible: decir lo que no pensaba”. O T.S. Eliot: “Human kind cannot bear very much reality”. Es decir: “Ojos que no ven, corazón que no siente”.

Estaba viendo un documental sobre Arthur Miller cuando, con el fin de ilustrar sus primeros pasos en Hollywood, ha aparecido una vista aérea de unos grandes estudios de cine. Desde arriba, sus naves podrían pasar por cualquier otra cosa: hangares, piscinas cubiertas, fábricas de armas. Y de algún modo lo eran todo, porque bajo esos techos curvados todo podía ser. Bosques también, inocentes plantaciones.

Pero lo que aquí me importa es que esos edificios, enormes y tristes, servían, como los telones bélicos, para desviarnos de su verdad. Debajo de esa especie de complejo carcelario, bajo el gris desamparo de sus cubiertas, la vida entraba en escena: sueños, arrepentimientos, nieblas, pasiones ahogadas, deseos de redención. Todo eso ha sido siempre el alimento del cine. Todo eso vibraba bajo el metal impávido, como el mar callado oculta el agua rota, como todos, en fin, sabemos ocultarnos, para no morir, de quienes nos miran.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s