Adivinación

Hay veces en las que hay que escribir, pero no hay qué escribir. Eso parece ahora, tarde, muy tarde como siempre, en la medianoche, en estas horas pegajosas que se descuelgan del día, que caen como gotas de una sábana tendida. Tarde busco el significado de los días, las huellas que dejan en la piel o en los ojos, tarde trato de hilvanar, como los augures, el hilo del discurso de la carne muerta.

Esta adivinación que me exijo me obliga a buscar en lo visto, lo vivido, lo leído. Debe de haber algo escondido entre algún pliegue, en algún rincón sin luz. Me espera en la sombra, lo sé, y por eso palpo el pasado, entro en su casa, me pierdo, me tropiezo y tiro algo, me encuentro con objetos e imágenes extraños, más extraños cuando noto, de pronto, que fueron míos.

Este itinerario caótico deja restos con los que debo construir algo, restos como los que deja un tsunami o un tornado, dejados a la mano de dios, que es mi mano. Hay unas lecturas, un libro de relatos de Roberto Arlt, Poe en la jungla o la voz del sol en el zoco, o la elegancia de Downton Abbey, párrafos sueltos de Pessoa y su desasosiego, que es el mío. Y conversaciones perdidas, y sudor en las tardes frías, y fantasmas, muchos fantasmas. Tantos como para llenar esta casa vacía, este templo que se cae a pedazos.

Anuncios

Un comentario en “Adivinación

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s