Viva

Prueba_viva.inddGracias a Viva, ese libro entre el ensayo literario y la guía de viajes, he sabido que Malcolm Lowry era un borracho. Mientras seguía sus pasos perdidos en el papel, sus papas de mezcal nervioso y transparente, sus ataques de pánico y de ira en pensiones y cabañas y hospitales psiquiátricos, me he dado cuenta de que todo ese sufrimiento y ese dolor y esa locura, sobre todo la locura, hoy se justifican porque, a fin de cuentas, Lowry fue escritor, un gran escritor.

Y no puedo dejar de pensar en todos los que hoy, en un húmedo anonimato, beben y maltratan, abusan de menores, dan palizas, todos los que se envilecen y envilecen consigo al mundo. Quién de ellos será, mañana, el gran autor que nos explique, que nos cuente, que nos salve. Quién se arrastra hoy y volará mañana. Cuánto de nuestro dolor, también el nuestro, tendrá entonces sentido.

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