Un corresponsal

Ayer, el jefe de las Fuerzas Armadas egipcias, Abdul Fatah Khalil Al-Sisi, anunció un golpe de Estado en Egipto. Morsi, el presidente, debía abandonar su cargo, pero no el país: a partir de ayer, tiene prohibido atravesar sus fronteras.

Uso esta noticia como pretexto para hablar de los corresponsales.

En la carrera, los profesores y los libros dicen que los corresponsales le dan prestigio a un medio de comunicación. Es cierto: sólo pueden tener corresponsales en países extranjeros quienes tienen dinero para permitírselo. El poder económico da prestigio, porque una empresa de comunicación es, al fin y al cabo, lo que su nombre ya indica: una empresa. Y las empresas viven para ganar dinero.

Sin embargo, creo que un corresponsal supone algo mucho más valioso, si lo valoramos desde el punto de vista del periodismo. El corresponsal está donde ocurren los acontecimientos. Me explico: es imposible para cualquier persona -da igual que lleve muchos años trabajando o que corra muy rápido- estar siempre en todos lados. El periodista -y, por extensión, el medio- sólo puede hablar de algo cada día. Hay días -la mayoría- en los que tendrá que ir a buscar la información. La información entera, me refiero: no sólo buscar gente a la que preguntar y lugares que visitar, sino buscar el motivo de esas preguntas y esas visitas. Lo que llamamos en el argot periodístico “percha”.

El golpe de Estado de Morsi es una percha. Una percha enorme.

Cuanto más importante es un acontecimiento, mayor es el alivio del corresponsal. Sabe que todo el mundo está hablando de eso, sabe que todo el mundo quiere saber qué está pasando. La cuestión es el cómo: cómo elaborar una noticia o una crónica que van a hacer decenas de periodistas como él, y cómo ocurren las cosas. Es decir: el cómo del profesional (cómo elaboro mi noticia) y el cómo del lector (cómo han ocurrido las cosas).

El corresponsal, en situaciones así, tiene una ventaja muy importante respecto a otros periodistas: está ahí. Eso supone la independencia total de agencias de información y otros servicios del mismo estilo. Uno se fía más de lo que ve que de lo que ven otros. (O así debería ser). El corresponsal tiene entonces dos opciones: ir a hablar con los organismos de siempre, las fuentes oficiales y los dos primeros ciudadanos que encuentre, o puede currarse la información: leer sobre la historia del país, documentarse sobre su política, la manera de ser de la gente, preguntar mucho y siempre.

Jordi Pérez Colomé, un periodista freelance (freelanceque trabaja por libre), tiene un blog sobre información internacional. Obamaworld, se llama. Pues bien, leed esto, o esto, o esto.

A eso me refiero.

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