Lo primero que se me ocurre (contradicción)

Sigo aquí. De nuevo exámenes. De nuevo lo no nuevo. Nuevamente escribo en esta nieve.

Mis padres en el salón, como siempre. Aunque no siempre, si tuviera que situarlos en un único lugar, ese sería el salón. Un salón como todos los demás, salvo que es el mío: sólo por eso ya es único. Como mis padres, que en cierta forma también son como todos los demás padres. Igual que todas las familias son felices de la misma forma, y todas las familias infelices lo son a su manera (Tolstói).

De mis padres se yergue el hilo del pensamiento a todo lo demás: todos los extraños coinciden en tener una vida mucho más interesante que la mía. Publican su felicidad en internet, y así se esconden. Se muestran impúdicos en fiestas, airean sus obsesiones en forma de cuadros y apotegmas, y en canciones y en fotos de Instagram. Cuanto más se muestran, más se ocultan a mi mirada. La mirada del nativo digital, acostumbrada a espiar y a saberlo todo, le ha perdido el gusto a mirar.

Cuando estoy resfriado, mi lengua no puede saborear, y a sus barbas sólo llegan sabores desabridos, sabores que no son sabores sino recuerdos de sabores. ¿Y quién puede recordar si no sabe recordar? El recuerdo no es nada sin imaginación, y hoy nosotros, que todo lo hemos visto, somos incapaces de imaginar como es debido: paladeando los segundos, advirtiendo en el filo de la mente los minutos que se van tal como vienen, sin ruido ni presencia exacta, como una sombra de una sombra, como el temblor del viento en el agua, dejando que la imagen y su secreto nos inunden.

Mis padres surgen de nuevo: llegan sus voces airadas desde el salón, donde siempre están porque allí suelen estar mientras escribo. Todo se nutre del acto de escribir: es entonces cuando la mirada se siente a gusto para mirar. Es paradójico, ¿no? Nos escondemos cuando nos mostramos, olvidamos lo que vemos para poder mirar el buen mirar.

No sé si la contradicción es fruto de mi época o simiente del hombre. Mis padres siguen en el salón, viendo la tele, como todos los días: la mayor contradicción de todas es la falta de contradicción.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s