Soledades, galerías

Caminamos hacia el collage, las luces estroboscópicas y los colores chillones. Caminamos hacia un arte desgajado en dos, a lo Bajtin: arte callejero, arte de museos. El arte callejero en un museo es una traición a su propio concepto. Caminamos hacia las aplicaciones con citas célebres, el fin del cine y la consolidación de las series. Caminamos hacia la moderación de los apetitos como paso posterior a la constante destrucción en las llamas del sexo o el decaimiento y esfume por su misma ausencia. Caminamos hacia una vida fabricada, caminamos hacia la época de los recuerdos, caminamos por años no vividos mientras retomamos los senderos del pasado. Caminamos en un vórtice, caminamos hacia la desaparición de las capacidades superiores del cerebro, hacia la atrofia del córtex y de sus sustancias hermanas, caminamos siempre detrás de otro, sin saber dónde ese otro va, caminamos hacia el fin del acantilado, entre el centeno, donde nadie está para salvarnos, nunca lo hubo, por más ficticia y absurda que

-¡A cenar!

-¡Voy!

Caminamos hacia la comida en pastillas, los antivirus para humanos, el fin de los anticonceptivos por ingestión oral, el placer tecnológicamente generado, los multiorgasmos masculinos, las relaciones humano-ordenador, caminamos hacia el

-¡A cenar, no lo digo más!

-¡Vooooy!

Mierda.

 

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6 comentarios en “Soledades, galerías

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