Sueño de amor

Esta noche recuerdo haber soñado que ella me quería. De un sueño así, el corazón se recupera a los dos días. Mientras tanto, uno se pone a fantasear, y a la memoria se le pone cara de tonto cuando recuerda.

Los sueños de amor son de las cosas más hijoputescas que se le han ocurrido al mundo para alterar la calma. Si ayer hablaba de paz, hoy hablo de inquietud. Por experiencia, cuando haga viento se irán con lo demás: se irán la inquietud, la memoria con cara de tonto y el rabillo de esta esperanza. Se irán, volverán a la isla de donde partieron.

Recuerdo haber preguntado en el sueño: ¿Era un sueño? Y alguien me respondía -por Tuenti: los sueños también se actualizan-: “No”.

Lo dicho. Hijoputas.

En el sueño, ella me miraba con unos ojos de niña, aún no manchados por la vida, y me enseñaba un gran cardenal que tenía en el pecho. Y yo me olvidaba de mis problemas, y la cuidaba. Y los dos parecíamos ser simplemente nosotros. Y ese momento tenía el poder de lo simple, y esta falta de trabas me revolvía con sus cosquillas por dentro, y fui feliz.

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4 comentarios en “Sueño de amor

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