Comprended que no me comprenda

Hablo de mí porque no puedo exigirle al mundo que cambie para que yo me adapte, que vaya un poquito más lento, que el conductor hijo de puta y ciego pise un poco menos el acelerador para que pueda poner el pie en el estribo, o para que al menos me dé tiempo a saber por qué las cosas son así y por qué no puedo meterme dentro, dentro donde hace calor y las tardes no parecen noches adelantadas. Hablo de mí porque puedo cambiar, y cambio constantemente, y tengo apiladas las máscaras en la trastienda, y pasa que cuantas más opciones tengo más tardo en elegir y menos seguro me siento. Es el proceso de la vida, supongo.

Y supongo porque no sé: si no me conozco, ¿cómo os voy a conocer? ¿Cómo me voy a poder abrir como un fruto maduro a vosotros, yo mismo en mi esencia, si tengo el alma partida en mil espejos? Supongo, y entre latidos de absurdo a veces busco soluciones. Mientras busco, supongo, y mientras supongo hablo de mí como se piensa en un proyecto, aunque sin la rabiosa esperanza de saber que la disciplina premia, que hay una meta fijada, que sé a dónde me dirijo.

Hablo de mí como de un desconocido. Yo me soy un desconocido, con menos sustancia que la imagen que otros tienen de mí. Y me huele que muy distinto a esa imagen. Y, al mismo tiempo, soy lo que quiero ser y las antípodas de mi deseo. Nunca serio y alegre a la vez, nunca los dos en la misma gaveta. Soy un bargueño renacentista con un flamenco de porcelana encima, un payaso existencialista.

Soy los dos gajos que dan forma a la Persona, de Ingmar Bergman. La que calla o la cálida, la lucidez o la entrega. El ojo o la mano, el hueso o la sangre. Respectivamente, mis dos mitades, cada una cuajada de matices. Cuando las dos se unan, seré yo. O quizás hay que decir: si las dos se unieran, sería yo. Yo como una pulpa que no termina de salir a la vida, de cobrar una silueta rotunda y decidida. Vivo sin contrato, ese es el cuento, pasando bajo cielos de nubes como espadas, el miedo tan tirante como una ausencia. El desengaño como el calor pegajoso de las noches húmedas, la sábana adherida al cuerpo, sanguijuela de tela que se agarra a los pensamientos y amordaza el sueño. La consciencia de ser víctimas de una injusticia, de un juego. La intuición, más poderosa aún, de que no somos realmente víctimas de ninguna injusticia. Tampoco verdugos. Que no vemos que lo que hay fuera son meteoritos, que sólo uno conoce su origen, que las personas van y vienen y nos hacen daño y nosotros a ellas sin darnos cuenta.

Todas estas obviedades las han dicho tantas personas, se han grabado tantas veces, que parecen no ser ciertas, como la teoría que, por el método científico, es desbancada por otra mejor. Parece, sí, que toda la sabiduría pende de un hilo, y que una visión como un tornado puede barrerla hasta el fondo del mar, que la verdad sobre tantas cosas se reduzca a una frase, o que la verdad se encuentre donde no se busca, al no buscarla, al no esperarla.

Como tantas cosas buenas.

Hablo de mí, y no hablo de nada en concreto. Mi escritura es la crónica de una búsqueda, y mi vida es la lucha entre dos hombres, entre quien busca comprenderse y quien desea amarse. Guardo un demonio en el alma al que le fortalece la soledad. Es un diablo sereno, pacífico. No busca hacer mal, pero lo provoca. Un maldito. El demonio se alimenta de arte, de quietud, de espacio. Frente a este, un niño rijoso, entregado y sincero, activo y luminoso, que goza de la calidez humilde de una conversación en confianza. Siempre que uno de los dos se muestra, el otro parece tan lejano, tan extraño, tan risible, tan mísero. Elija el que elija, puedo sentirme como Truman cuando sale del plató donde ha pasado toda su vida, puedo sentirme como José Coronado en La vida mancha.

Comprended que no me comprenda.

NOTA: da menos vergüenza decir las cosas en inglés.

Anuncios

6 comentarios en “Comprended que no me comprenda

  1. que nooo, que la dualidad no existe, sólo las ganas de variar un poquito.
    Creo que te vendría bien buscar las respuestas en el budismo. Osease, Ku-De-Ta

    1. ¿Pero cómo puede uno actuar tan distinto cuando está con los demás y cuando está solo?
      A lo que dices del budismo, estoy totalmente de acuerdo… (cejas alzándose muy rápido)

  2. Si te abrieras por completo perderías la gracia. Las máscaras siempre nos hacen más interesantes. Qué frívolo, ¿no? Pero no puede negarse que todos llevamos puesto un disfraz, y que nos lo vamos cambiando según encarte. Quien me lleve la contraria, miente.

    El otro día una amiga me contó que un conocido suyo se había tatuado unas palabras en el pecho. Por lo visto días después de hacerse el tatuaje se dio cuenta de que él mismo nunca podría vérselo. Sólo en fotos, nunca en la realidad, ni siquiera reflejado en un espejo. Estaba rayadísimo y soltaba cada filosofada que te cagas sobre el nosce te ipsum, la imposibilidad de auto-observarse desde una perspectiva tan fija… En fin, cada uno se inspira como quiere. Pero tal vez lo de conocerse sí que sea un poco como eso, y haya que parar de intentarlo. Mejor dejemos que nos comprendan, y dedíquémonos a comprender a otras personas con sus respectivos disfraces, que siempre van a aportarnos más… creo.

    Vaya gilipolleces que suelto 🙂

  3. Unos se enfrentan a tatuajes traicioneros, otros vemos películas: todos buscamos. Y sí, parece que la única forma de comprenderse es cesando la búsqueda, dejando que otros nos muestren cómo somos.
    Hace unos años se me ocurrió que, al igual que los espejos nos reflejan por fuera, los demás nos reflejan por dentro.
    Quien anda solo ni siquiera está consigo mismo.

    PD: Yo también suelto gilipolleces.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s