Anécdotas literarias

Me voy de Interraíl. Marcho por Europa. Volveré con barba de diez días y un poco perroflauta. Y con muchas fotos. Me llevo de lectura -para los largos viajes, para los momentos muertos entre extensas partidas de cartas- Madame Bovary, de Flaubert. Hace tiempo me la recomendaron.

Tengo, de hecho, una lista de libros por leer. Entre ellos, los que me regalaron el día de Reyes –Tristram Shandy, de Laurence Sterne; La noche de los tiempos, de Muñoz Molina; y 2666, de Roberto Bolaño (con el que ahora está mi padre)-. También me regalaron La conjura de los necios, de Kennedy Toole, pero ese ya ha caído. La lista se alimenta de días, porque con el pasar del tiempo es cada vez más grande. Me quedo atrás, así que -sabiendo que mi ritmo de lectura no es muy rápido-, he esprintado estos últimos días y he terminado de leerme 1984, de George Orwell, y Firmin, de Sam Savage.

La tristísima historia de esta rata de biblioteca, precisamente, me ha conducido a escribir esta entrada. Como humilde entretenimiento os dejo con cuatro libros y cuatro blogueros:

-Empiezo con Firmin. Desde pequeño me fijo en los detalles. El problema es que no me fijo en lo general. Así, desorientado y neurótico, me da por ver muchas veces la vida con los ojos en la espalda. Y uno de esos pequeños detalles es que recuerdo que Pulgar estaba leyendo este libro en el autobús, camino a la facultad, en la edición de tapa blanca de Seix Barral, con el dibujo del protagonista en la portada. Curioso.

Grako tenía en su cuarto una estantería con libros que no había terminado en su mayoría. O ni siquiera empezado. Me pasa lo mismo. Uno de ellos contenía relatos de Borges. Leí uno de ellos, Las ruinas circulares. Lo paladeé a saltos, trozo a trozo, como se enfrenta Grako a los libros -aunque creo que se leyó de cabo a rabo uno de Eduardo Galeano: no recuerdo el título, pero sí me llegan imágenes de una pequeña historia sobre Bush, o la guerra de Irak, o la crueldad humana-.

-Lleva mucho tiempo recomendándome Ochoa el Fausto de Goethe. Me insta a leerlo, dice que escribiendo lo que escribo debería darle una oportunidad. Curiosamente tengo dos ediciones del libro en mi casa, aunque una de ellas parchea páginas en blanco que destrozan la historia del hombre que vendió su alma al diablo. La otra será la ganadora: la tengo en mi lista de libros pendientes. Tranquilo, Ochoa.

-Por último, un momento que en la memoria se me torna surrealista. Compré un libro de relatos de Juan Carlos Onetti. Lo dejé a medias por dos razones: con muchos cuentos se me llenaba la cabeza de aire, como bebiendo de una botella vacía. No parecían decir nada -aunque estoy seguro de que dirán algo si los vuelvo a leer; tal vez se pasó con la teoría del iceberg-; por otro lado, estaban alimentando un pesimismo que llevo conmigo como un ombligo negro. Era mejor no morir de sobredosis.
Una mañana, esperando para entrar en clase, vi que Askla pasaba frente a mí, y la llamé para enseñarle el libro. Le envié una mirada cómplice mientras insinuaba, estirándole el libro: “Mira lo que estoy leyendo”. Recordaba que Onetti figuraba en su lista de escritores favoritos -o algo parecido que creo haber visto en su blog o en un comentario que me envió-. Pero no era Onetti, sino Benedetti. Mi mirada cómplice obtuvo por respuesta una máscara mitad estupor mitad compromiso. Creo que ese día contribuí un poco más a que Askla pensara que todos somos imbéciles, y estoy casi seguro de que ese día me vio bastante pedante.

Libros y blogueros.

Hasta pronto, os dejo esta canción que siempre ato en la memoria a un viaje eterno, imaginario, por la vida y por la tierra. Porque viajamos aun sentados, viajamos con los ojos y el pensamiento sobre las alas del tiempo.

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5 comentarios en “Anécdotas literarias

  1. Pásatelo genial en el interrail =D Ya nos contarás qué tal!

    La verdad es que de todos los libros que has nombrado solo me conozco Madame Bovary y 1984 (aunque ninguno me los he leído x’DD). Espero que me disculpes (tú ya sabes que a mí me va otro tipo de literatura).

    Lo dicho, pásatelo genial y que disfrutes de tus lecturas =D

  2. Jajajajaj qué tonto! Pues sí que me quedé pinchada, pero no porque no me guste Onetti, que me gusta, sino porque no sabía cómo coño te habías enterado tú… Ahora todo encaja.

    (Seguís siendo imbéciles todos.)

  3. Te deseo un feliz verano, comento poco, sois muchos los que me tenéis atrapado con vuestras letras, pero os tengo siempre muy cerca de mi corazón.

    Hoy toca saludar a los que aman el verbo a los que disfrutan de las letras.

    Un abrazo.

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