Revisitando a Epiménides el Cretense

Lo bueno de no tener exámenes es que, cuando encuentro algo que me pica el cerebro, puedo pararme a pensarlo.

Dice la Paradoja de Epiménides el Cretense:

“Todos los cretenses mienten”.

El razonamiento clásico es:

Ergo, como todos los cretenses mienten, y Epiménides es cretense, entonces Epiménides no miente, sino que dice la verdad. Pero si dice la verdad, entonces la frase “Todos los cretenses mienten” es cierta, luego Epiménides miente. Pero si miente…

Pero me ha saltado una alarma. Supongo que esto se le ha ocurrido a mucha más gente -y creo que la explicación que da Wikipedia es muy larga para como yo lo veo-. A ver si me explico.

Si la frase “Todos los cretenses mienten” es mentira, en el caso de que una sola persona -que no sea nuestro amigo Epiménides- diga la verdad, la frase mantiene su mentira pero ya no implica que Epiménides diga la verdad.

Si la frase “Todos los cretenses mienten” es verdad -algo que es imposible-, Epiménides miente. Pero no implica que él diga la verdad, porque de nuevo, si el porculero de turno -al que llamaremos Paco, como llaman a Al Pacino en Serpico– dice la verdad, se jodió la paradoja, porque Epiménides puede seguir mintiendo sin que la frase pierda su sentido. Repito, es imposible porque hay otras soluciones más sencillas -una variante de la navaja de Ockham: esta vez se busca el efecto más plausible, y no la causa- más allá del razonamiento clásico -que es un círculo vicioso-.

Lo que quiero decir es: entre “Todos mienten” y “Todos dicen la verdad” hay muchos grises. Si miento al decir “Todos mienten”, puede que algunos mientan y otros no. No implica que como es mentira que todos mienten, ahora tengan que decir todos la verdad.

En cuanto me llevo una hostia en la vida, me vuelvo al pasado y no salgo a la calle. Y empiezo a verlo todo o blanco o negro. Como ahora esto me va mal, ahora todo me va mal. Y como ahora esto me va bien, todo me va bien. Así es normal que tenga tantas heridas.

Para luchar contra esto hay que pensar. No pensar para refugiarse, sino para ser más libre, para estar más vivo, para que Epiménides no nos dé dolor de cabeza. Está bien conocer a los clásicos, pero el mundo sigue respirando ahí fuera. Y la gente no cambia de color por que a mí me parezca que todo es blanco o todo es negro. Estoy jodido, pero eso a la luz no le importa. Lo bueno y lo malo no son inmutables. Nada es siempre bueno o malo. Se mezcla todo, la vida no es una mierda. Ni es la vie en rose.

Enfrentémonos a Epiménides.

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4 comentarios en “Revisitando a Epiménides el Cretense

  1. A veces ha que presionar el botón de actualizar, y darse cuenta de que quizá aquello que antes era un problema ya no lo es…

    http://irenia.blogia.com/2004/042801-elefante-encadenado-jorge-bucay.php

    Quítate las gafas, ponte las lentillas, deja que te de la luz en los ojos, y sal a la calle (procura que no sea entre las 12 y las 6 ;P). Seguro que ves algo que te hace ver las cosas de otro color.
    Posdata: no vale salir a la calle para ir a la Videoteca a por más pelis, eh?

  2. Como te dije, con la lógica formal has topado. No es cuestión de usar la navaja de Ockham, que además no había nacido cuando Epiménides vaciló a sus compatriotas, sino de llegar hasta el último resquicio posible para demostrar algo. Qué grande es el cine y qué bonito es el razonamiento matemático.

    PS: Esto (http://en.wikipedia.org/wiki/Russell's_paradox) es mucho más interesante.

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