Como niños pequeños

He resucitado el blog. Un mes para los exámenes lo ha dejado huero, menguante. Pero vuelvo. Cómo no. Al final siempre acabo en este sitio. Como acaba la vida con los niños. La felicidad vuelve a ser tristeza. Siempre.

Ha pasado de todo. Y todo ha pasado hoy. AC/DC. Firma de este sábado 26 de junio de 2010. Impresionante. Angus Young es un dios. No un dios hecho carne. Un dios. Un solo de 25 minutos, la guitarra, dios, 60.000 almas convocando riffs, acordes, magia, dedos como sombras. 60.000 almas reventándose las gargantas. Yo el primero.

Como niños pequeños gritamos, saltamos, nos miramos, bailamos, olvidamos. Se destrozó la voz igual que se ha ido destrozando de a poco el corazón. Cada grito ha sido una catarsis, un desahogo. Necesitaba desahogarme, destrozar durante dos horas el mundo, un eterno mar peinando el Estadio Olímpico. Necesitaba elevarme, desaparecer. Estaba hasta la polla de muchas cosas.

Se me fue bloqueando con fango el pensamiento. La noche anterior al concierto, la noche del alcohol, decidí ser un cabrón, el cabrón que muchas veces tendría que ser para que no me hiciera(n) tanto daño. Una corteza helada y evasiva. Qué mal lo pasé, joder. Y qué mal sabor de boca, qué puta mierda de despedida, la que menos quería y tal vez la que más necesitaba. Se me fue bloqueando el pensamiento con fango, porque el agua clara se fue ensuciando. No se le puede dar una respuesta ambigua a un enchochado. No se puede. Porque nosotros, como los náufragos, esperan siempre que aparezca el barco en el horizonte, que le echen una cuerda y que la isla desierta se vaya al carajo. Los náufragos, como los enchochados, siempre tienen esperanza. No se puede dar esperanza sabiendo que no va a llegar el barco. Una puta mierda de despedida, una puta mierda de guión. Un cabrón. Que me den por culo, que le den por culo a la esperanza -a esta esperanza concreta, la vida no se acaba aquí porque tampoco tuvo aquí su comienzo-. Entre los dos lo hemos conseguido.

Los náufragos siempre volvemos a ahogarnos, a nuestras islas desiertas. Los barcos llegan cuando se está seguro de que no llegarán. Así que ya llegará algo. De donde sea. De quien sea. Ya no espero una respuesta. La pedí y no llegó. A la mierda. A joderse el alma. Como siempre tuvo que ser. A pegarse de hostias que seguro que te levantas más sabio.

Cómo necesitaba gritar. Al final volví a mi blog, a mi isla desierta. Hoy he sido un niño pequeño durante dos horas. Lleva arrugándoseme el alma durante meses. Toca renacer, toca salir de nuevo a la luz oscura, tener sueños agridulces, los sueños que tienen los que ya no esperan a que los bichos les suban por el cuerpo.

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2 comentarios en “Como niños pequeños

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