La voz de la sabiduría

En esta noticia de El País he quedado deslumbrado por la mesura, el criterio y el pensamiento de “jose antonio delgado” -usaré la identidad que él indica-. Que se sepa que defenderé a capa y espada cualquier ataque a su capacidad intelectual o a la complejidad de sus circunvoluciones por no haber incluido ni comas ni mayúsculas en su nick. En los predios de la red pocos son los que lo hacen: la manera de escribir no afecta a la manera de actuar o de pensar. A las pruebas me remito: este podría ser el manifiesto de la humanidad, el leitmotiv de toda ética y empatía.

Cualquiera que lea el comentario que don “jose antonio delgado” ha escrito podrá comprobar cómo la democracia y la libertad de expresión son el aceite que engrasa el mecanismo de los mayores genios, de las cabezas más sapientes, de la más eximia sabiduría. No toleraré ningún ataque fascista e intolerante contra esta muestra de individualidad y criterio propio y fundado.

El comentario del señor “jose antonio delgado” es la más sólida defensa que podríamos observar de nuestro modo de vida, de la justa e intachable persecución del aprovechado y el vago y el maleante. Ante nosotros brilla con un fogonazo que retumba con luz propia la gran verdad: no todos merecemos ser escuchados. Sólo aquellos que se han esforzado por labrarse un camino, aquellos que con su esfuerzo han conseguido llevar adelante el futuro de una nación, de una región, de nuestra tierra, deben alzar su cabeza al caminar.

Más allá de toda tierra está la tierra de todos, el concepto rampante de nación, el progreso. El fin, en efecto, justifica los medios. No hay verdad más universal que esa. El progreso bebe del dinero, y uno debe procurar -el señor “jose antonio delgado” se ocupa de recordárselo a los despistados- adaptarse a cualquier cambio o situación si ello trae la prosperidad. Vivir mejor es cobrar más. Que nadie salga ahora con el discurso de siempre de que el dinero no trae la felicidad. Que me den entonces su sueldo: a lo mejor es que no se lo merecen.

Don “jose antonio delgado” es el portavoz neutral, el cauce a través del que fluye todo el conspicuo limo que ha sido cimiento del progreso de las naciones. Os ofrezco sus palabras, su ilustre comentario. No me deis las gracias; dádselas a él:

227 | jose antonio delgado – 31-01-2010 – 06:43:46h

¿Pero quienes son todos estos desgraciados hablando sin tener un duro en el bolsillo?¿A quien le importa su opinion?¿Quien les va a escuchar, desgraciados muertos de hambre?. A trabajar como yo he trabajado, y no a hablar y hablar contra todos los que hemos conseguido algo en la vida. ¿Que hacemos con la casa del pescado?¿exponerla en el Prado?¿como ha llegado la prosperidad a la isla, por este atajo de vagos autodenominados pescadores-pescadores de vino en las tabernas- o por el trabajo continuado de gente de provecho?. A las cuentas me remito, quién hace y cuanto- o sea dinero que saca a la gente adelante-

Todo lo que antecede a esta cita es fruto de mi más sincero y visceral sarcasmo.

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5 comentarios en “La voz de la sabiduría

  1. Leyendo ese comentario, se me ha venido a la mente otro momento de lucidez de esa élite:

    mirad (sobre todo) a partir del minuto 3:30

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