Habla el poeta (futurismo)

Mars, the Bringer of War

Habla el poeta.

Entramos todos al ralentí, borboteando figuras de hielo, humo mojado. Entramos todos, y nos sabían los pies a asfalto. A carretera. Andando siempre -a veces corriendo-, otras montados en monstruos de metal, monstruos tan bellos, candor de cacharro…

Habla el poeta. Encendimos los motores preparados para romperlo todo, para romper todo lo de fuera, allí en el laboratorio, allí en la fábrica de versos con pizarra. Lo preparamos todo y nos preparamos todos para escuchar, callados después de tanta paz, “qué anodina resulta esta paz, y qué falsa…”. Di que sí.

Habla el poeta. Nos miró con dos faros dolientes, dos faros que han visto toda la miseria y la podredumbre de lo mejor de la vida, dos ojos callados de estatuas en palacios de oro y mármol, mugrientos por el tiempo maldito, como los cuadros olvidados en los sótanos de los museos. Testigos de los años que no recordamos, de esos años en los que aún descansábamos y no éramos nada -“éramos felices”. Di que sí-; el poeta ahora nos pone la voz en el techo y nos ordena: gritad, rugid como las máquinas de una nueva era, de un nuevo tiempo, una nueva razón aniquiladora, el ángel exterminador que acabe con la comida de los frívolos, con el aliento de los que suspiran por un pedazo de níquel… Nos lo ordena sin ordenar, sin embargo. En ocasiones pensé que el poeta no decía nada, ni era nada sino un duro representante de todos nuestros deseos, caparazón humilde que escondía un orgulloso crepitar, bomba a punto de reír tras -tras de- tanta lucha. Duro representante, máquina, Moloc temido que acabaría con todo lo impuesto y fundado. Otras ideas, otras luchas, ¿otra vida? ¿Otra muerte?

Fuera del aula podía a veces sentir el quejido de los que no conocían aquella sensación, lejos en sus casas y sus propios recuerdos. Aunque tal vez ese quejido que yo veía en ellos venía de mi propio interior. Tal vez tampoco aquello no hubiera dejado nunca de ser un aula, paredes + pizarra + ordenador + mesas + estudiantes + antiguos estudiantes + luces + ventanas + suelo +… Tal vez aquello nunca dejara de ser una combinación de elementos inanes, inútiles y demasiado definidos para mi alma oscura y dubitativa. Habla el poeta, y supe que dudo. Que siempre he dudado. Que decir “soy feliz” no es nada sino golpes balas puños en el pecho calderas rebosantes fugitivos escapando de tubos de escape coches lejos no fuera sí dentro repicar campanas metal dolorosas orgullo carne húmeda ojos abiertos alma cerrada. Sí, alma cerrada. Habla el poeta, y quise destruir todo mi pasado, todo mi falso orgullo, construido por mí como todo lo que me rodea. Quise -¿quiero ahora? ¿Querré después?- volver a empezarlo todo, secar el fango, la pierna cansada, la planta podrida. Secarlo todo y destruirlo esculpiendo un nuevo yo, no este mareo de ir de un lado a otro, no este yo con vosotros y este otro yo sin nadie. Quiero un YO CONMIGO. Habla el poeta, y por la ventana veo coches desapareciendo, pestañeando luces, muertas -seguras-, luces en la oscuridad, sueño de fábrica, luces barriendo inconscientemente lo desconocido, descubriendo caminos que pasarán de largo, sí, desenrollando la carretera sin el control de la voluntad… ¡Inconscientes! ¡Renovadoras! ¡Libres de ataduras! Habla el poeta, y debería escandalizarme, luces de la ciudad, debería escandalizarme ante todas vuestras taras pero no lo consigo. ¿Soy esclavo de mi ambiente o de mí mismo? ¿Soy esclavo? Como vinimos nos iremos. En silencio. En medio, mucho ruido pocas nueces mucha mierda algún que otro calambre algún que otro viaje algún que otro acierto. ¿Somos acaso máquinas, “este verso… tiene algo es algo”, acierto-error, error, error, “no comprendo… lo odio”, “me resultas extraña…te amo”? ¿No será que cada uno de nosotros tiene la culpa de que hable el poeta sólo para unos cuantos? ¿Que pocos -¿nadie?- nos entendamos? ¿Que hable en este aula que jamás ha dejado de serlo, en la noche que nunca abandonó las ventanas? ¿No será que es más feliz el simple mecanismo, el interruptor, la llave, la manivela, la gasolina, la electricidad, ON-OFF, -zzzzzz duerme zumbido duerme-? Búscame tú el interruptor, te lo ruego.

Habló el poeta, y la noche misma se detuvo en un punto intenso para que amaneciéramos, vacíos con nombre de alma, vacíos de carne y hueso, vacíos que son momento y experiencia, para que amaneciéramos, sí, para que amaneciéramos en los días azules y el sol de la infancia. AMANEZCO CON LOS OJOS CERRADOS.

Habla el poeta.

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4 comentarios en “Habla el poeta (futurismo)

  1. La primera estrofa de Linea clara (Loquillo) me valdrá para comentar este magnífico post y criticar de nuevo a Luisito:

    Dicen que me repito
    de lo claro que hablo,
    será que no me entrego
    a las reglas del mercado
    porque milito en la razón
    del pensamiento ilustrado.

    PD: En serio, me encanta como escribes. No es la coña diaria. 😉

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