París, Texas

Cada vez tengo los ojos más abiertos.

Todos estamos solos. Todos buscamos algo, no sabemos si un lugar, una imitación del pasado, la casa donde crecimos, una foto, un olor, una comida, la luz de una pared un domingo por la tarde… No sabemos qué es; no sé si nunca sabremos qué es. Pero sabemos que lo buscamos. ¿Somos inconformistas por naturaleza? No. Buscamos nuestro sitio.

Vivimos rodeados de todo. Es como si todo nos absorbiera, como si, de repente, no supiéramos quiénes somos, cómo somos, qué decimos, qué pensamos… Cuando hablas con alguien, sientes que todos menos tú saben qué hacer, que todos saben quiénes son… A veces pienso que sólo los estúpidos, los que no se ponen de pie y caminan, los que no sienten inquietud de un cambio a algo que encaje con ellos… tal vez… sólo los estúpidos se sienten como en casa. Ser consciente de que no pertenecemos a un lugar es, a partes iguales, una suerte y una desgracia. Y no nos sentimos cómodos con ninguna de estas dos conclusiones: afortunados por saber que existe algo que encaja mejor con nosotros. Desdichados, porque tal vez no sepamos nunca qué es. Por mucho que te hagas el duro, o el gracioso, o el serio, o el apenado, o el tímido… nunca eres tú. Te preguntas siempre: ¿qué soy yo? ¿O quién? ¿Hacia dónde debo ir? Porque debes ir a algún lado, sí, eso piensas siempre que te ves en el espejo. Todo es el espejo en que te miras. Las calles, la luz que huele a los noventa, a los felices noventa en que no pensabas, sólo sentías. La gente. Una masa que sabe dónde se mueve, como las gotas que no son nada en el río. ¿Qué eres tú, que ves el río desde fuera?
¿Sabes nadar?

Yo me ahogo muchas veces. Y vuelvo a nacer. Y cada vez estoy más perdido. Tal vez necesite borrar cualquier recuerdo, cualquier guía o huella del camino que he hecho, para poder elegir libremente… libremente… ¿Libre de qué? ¿Acaso no somos libres? ¿Acaso no sabemos desde pequeños que, cuando fuéramos adultos, cuando creciéramos, podríamos vivir por nuestra cuenta? Cuando somos niños, somos felices porque no sentimos que debemos construir nuestra vida. Nos marcan los pasos a seguir. Pero despertamos, y nos damos cuenta de que han parado de dejar señales en la carretera. Nos damos cuenta de que ahora somos nosotros los que movemos nuestros propios pies. Nadie nos va a volver a quitar las piedras del camino, o al menos esconderlas para que no nos hagan tanto daño al pisarlas. Ya no somos: existimos. Es una pena, pero no hace falta nada para que me preocupe. Porque cada vez, los ojos más abiertos, las piedras en el camino… cada vez siento más el vacío. Es el peor de los vacíos: no es una sensación que me haga arder de rabia, o correr desesperado. La desesperación está siempre dormida, una vida en coma. Es el peor de los vacíos: algo que se repite, que nunca acaba porque nunca supe dónde tuvo el principio, algo que me deja sordo porque calla.

Caemos en este mundo y buscamos, corremos, miramos por todas partes. Las manos se nos llenan de barro, los ojos de oscuridad, los pulmones de tiempo. La frente de recuerdos. Y nos vamos haciendo personas, nos vamos volviendo aún más humanos, los malditos, los que buscan sin saber qué buscar, los que no dejan de buscar sin saber por qué. Nada parece satisfacernos, no parece que nunca paremos y digamos: “por fin”. La vida es la vida: ir abriendo los ojos hasta que, hinchados, nos vamos arrugando como un globo y algo nos termina de deshinchar. Volar, subir sin objetivo material, sino espiritual. Ser nosotros. Existir sin lamentos. Tal vez… tal vez esto sea un valle de lágrimas. Pero es el único.

Así que no desesperes. No pienses que, cuando pasen los meses, estarás donde perteneces. Porque tal vez no sea así. Este texto, este pensamiento y esta vida… están llenos de dudas. De tal vez, de quizás. Pero ten esperanza: todos nos sentimos así. Aunque tú no lo veas. Porque ninguno de nosotros lo ve. No busques nada. Busca porque debes buscar. Tienes derecho a ello, y a desesperarte cuando te cansas. Espera a que sea de noche, espera a que nadie te mire con ojos que te parecen más seguros y abiertos que los tuyos (porque duermen)… y entonces sal. Y vete de aquí, y date la vuelta y mira lo que tienes detrás. En cada coche que te cruces habrá alguien que sigue buscando. Siempre ha sido así. Yo, mientras, seguiré con lo mío, abriendo los ojos poco a poco, tal vez no como tú, tal vez no tan intensamente, no tan íntegramente, tan verdaderamente como tú. Tal vez más cobarde y lento, más cauto e inocente. Es lo que me tocó. Todos luchamos por algo. Y no saber qué es lo hace la lucha más humana de todas. Sin palabras, sin idiomas, sin medidas, sin ideas.

Tranquila… llámame cuando llegues a casa.

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12 comentarios en “París, Texas

  1. No haré un juicio personal sobre tus gustos. Pero sí es verdad que esta entrada es de las pocas que no he escrito sólo para mí, sino también para quien me lea. ¿Será que me está afectando la poesía de la experiencia? Gracias por comentar!

  2. Al contrario que otros, yo llevo montado en el carro de su prosa desde hace mucho tiempo.

    Y si. Esto es de lo mejor y además parece que el autor del texto me lee el pensamiento a escondidas.

    GRANDE CATA-NOGAL.

  3. Magnífica entrada. Creo que podríamos catalogar esto como prosa poética, aunque las clasificaciones importan poco. Qué buen texto, qué buena reflexión. Además, me he sentido identificado, aunque creo que todo aquel que lo lea se sentirá identificado también. ¿No nos hemos sentido perdidos, ciegos, marginados o desamparados alguna vez? Y esa sensación se acrecenta conforme vamos creciendo, y nos vamos dando cuenta de que poco a poco somos más adultos. Tu texto está lleno de pesadumbre, y creo que eso lo convierte en una exhortación de la búsqueda de la felicidad.
    Muy bueno, muy bueno.

    1. Quise que todo el que lo leyera se sintiera identificado. Mi blog entero está lleno de pesadumbre. Qué amargado que soy :P. Muchas gracias por leer y por comentar. Un saludo!

  4. Llevaba mucho tiempo sin visitar tu blog, ya ves, la falta de tiempo.Pero esto me ha encantado Rafa, yo también me he sentido bastante identificada. Sigue así y gracias por hacer que a veces encontremos en tus palabras algunas respuestas a las -tantas- dudas que vagan por nuestras mentes. Un abrazo.

  5. Rafaé, dado el éxito de esta bazofia última que has plagiado, podrías suicidarte y quedar como leyenda en nuestros corazones. Y yo salgo todo los otoños diciendo que el genio no ha muerto y que a veces se le ve por Triana junto con Kurt Presley y esas cosas…

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