Destruir para crear

Donnie DarkoMi responsabilidad es la de destruir. Carguémonos las convenciones para crear nuevas libertades y horizontes. Hagámoslo pegando botes. Hagámoslo mientras escuchamos Smells Like Teen Spirit o Alive. Nirvana o Pearl Jam. He ido descubriendo el camino de barro, he ido descubriendo las salpicaduras de ira.

Demian es Holden Caulfield es Donnie Darko. He descubierto el patrón del despertar, la esponja para la conciencia seca, el calambrazo. Quiero calambres que me muevan. Soy de la generación atomizada. Cada uno por su lado. Morimos solos, dicen en la película Donnie Darko. Me gustaría ser el guardián entre el centeno, dicen en la novela de Salinger. El ave debe salir del huevo para vivir, dicen en Demian. Hesse, Salinger… Lo he venido diciendo: me despertaron. Me despiertan aún, batiéndome los nervios. Me ponen en centrifugado. Y lo que queda… He descubierto el patrón del despertar.

Es el deseo universal de la superación lo que busco. Tanta hueca mentira, tanto dedo sano metiéndose en las llagas. Tengo el cerebro lleno de heridas. Tengo el cuerpo cortado de tanta lengua afilada, de tantas actitudes cerriles, de tanta chulería mal entendida, de tantas fuerzas gastadas en aparentar. Así no funciona. No busco eso. Quedan cientos de libros que esconden modos de vida y de pensar. Nada de símbolos ocultos, códigos pictóricos ni fortalezas digitales. No quiero montones de yeso. Busco mármol, lava, fuerza destructora, busco cambios, busco erosionar el verbo anquilosado, crear mi propio Verbo, mi propio Mundo, ser un dios de mi propia vida. Y que quien me siga me destruya, que me evite como obstáculo.

Tanto huir de la melancolía para encontrarla como la única copa que me tapa de la lluvia ácida. Amor por el Arte. Ars Amandis. Me destruí a mí mismo, y me encontré mejor. Ahora no quiero el camino fácil, no quiero seguir al resto. No me fío, no me fío de la mayoría. Me fío del extravagante, del loco, del independiente. Del dios de sí mismo. Del asesino de la moral mayúscula. Me fío del que ve como la mosca, me fío del que conoce la tabla de grises. Me fío del transversal, del crítico, del inquieto. Inquietudes intelectuales. No debería ser un partido. No debería ser un país. Debería serlo todo.

Tanto cambio frenado por pilares de piedra rugosa. Tanto tiempo malgastado en mirar abajo y arriba, en lugar de hacia delante. Para los indígenas aymara, el pasado se encuentra delante, mientras que el futuro, lo desconocido, está detrás. No lo vemos. ¿Y ahora qué? ¿El cielo está abajo y el infierno arriba? ¿Está el infierno entre los siete cielos? ¿Somos todos dioses? ¿Somos todos locos? ¿Somos todos rebaño, pastores, lobos o hierba? ¿Somos costillas, barro, hálitos, soplos divinos? ¿Somos monos, animales, cerebros con patas? No somos nada. Soy. La sociedad es una ilusión: nos sostenemos en su tela de araña, balanceándonos como elefantes.

Hace poco me enseñaron que hay dos tendencias en la poesía contemporánea: lo simbólico y lo realista. ¿Soy simbólico? ¿Soy realista? Quién sabe. Comprendo a los dos. Comprendo que uno sea creación. Comprendo que otro sea destrucción. En mis primeras entradas escribí automáticamente. Recordando, transformando. Me gustaría volver, aunque sólo sea un bocado.

El monolito de "2001: una odisea en el espacio"Anoche, noche negra, reflejo blanco y azul, ciencia-ficción. Recuerdo de ficción, vida de marcos grises. Tengo deseos de romperme la nuca, de cambiarme la cabeza. O no comprendo o no me entienden. O habría que tirar aceite hirviendo a los dormidos, a los apestados. Aunque mucho hablar y poco hacer. Ese es el problema: los cambios del dominio de la melancolía, del tiempo dorado, de los barcos griegos, de los recuerdos de tiempos antiguos, son mucho más lentos que la euforia de papel brillante. Bajo el estómago borbotea un pensamiento. En mis ojos de huevo se nutre la idea. Mis manos oxigenan la palabra. Los dedos rotos aún trastabillean por el teclado. Nada natural. Siempre artificial, siempre apoyándome en pilares de arena, siempre tragando vidrios para purificar la sangre. Quiero un revuelto de imágenes constante, un chorro de luces, una fuente de ideas, un romance con el fuego, un duelo a muerte para disfrutar la vida.

Un duelo a muerte para disfrutar la vida. Como dioses o monos. Como algo mejor.

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3 comentarios en “Destruir para crear

  1. Le dejo una cita. Esta pelicula la vi ayer:

    Vivimos en las trincheras de ahí afuera. Luchamos. Intentamos que no nos maten, pero a veces lo hacen. Eso es todo. (‘Sin Novedad en el Frente’, 1930)

    PD: No ponga más cosas de Kubrick que le voy a tener que idolatrar…

    1. Sólo por esa frase voy a coger esa película en cuanto pueda.

      Si pongo más cosas de Kubrick es porque es de lo poco que he seguido a fondo. A todos nos queda tanto por saber…

  2. Como ya le dije hace algún tiempo, “Mientras más aprendo, más me queda por aprender”…

    PD: Cójala sin dudar. Una de las mejores películas de cine bélico que se han parido.

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