No hay eterno

Nada es absoluto, nada es para siempreHace casi un mes leí Seda, de Alessandro Baricco. Qué maravilla.

Seda es un soplo dentro de la literatura. Un susurro. El hecho de pasar las páginas se vuelve limpio, pausado, calmo. Uno se para a pensar, y a pasar la yema de los dedos por el papel, y a saborear cada palabra. Porque este libro es para eso. Esta historia, mejor dicho. Me gusta más esta palabra, su carácter intemporal, universal. Es una lectura necesaria en estos tiempos de ruido y velocidad. Te obliga a mirarte los ojos, a mirar el aire, a dejar de tentar el reloj. El simple transcurrir de las hojas. Cada página es una eternidad. Cada hojeo contiene tanta fuerza, tanta dulzura, que es fácil dejarse llevar por su ritmo. Es un vals sin mareos. Seguro, unánime, poderoso. Me encanta esta historia.

Se van repitiendo los pasos, las huellas en la arena, y si me quedo quieto un momento, si mis ojos reposan sobre un punto muerto, recuerdo. Este libro me hizo recordar. Meses atrás, de cuando la melancolía, yo era así de lento, pausado, calmado. Pero por dentro era un trueno callado, un tornado invisible. Me dolía el dolor, me callaba el enfermo silencio de mis tardes. Y escribía. Escribía para evadirme, como los románticos. Tal vez sobre palacios japoneses entre árboles, lagos y nieve. Tal vez sobre el fuego, sobre la luz, sobre poetas, sobre cuadros, sobre recuerdos. Eran tiempos difíciles. Pero de ellos sacaba las más bellas palabras.

Seda me recordó la melancolía. Me recordó la soledad, la apatía, el hastío. Pero lejos de rechazarlo, acogí sus palabras como un antídoto, como una sombra, un bálsamo. Y ahora recuerdo cuando deseaba estar tumbado en la hierba, escuchando el rumor del agua, viendo deslizarse las nubes. Cegado ante la realidad. Fue una experiencia paradójica.

Durante su lectura, y también ahora, soy una pura contradicción. Deseo y no deseo. Pienso y no pienso. Siento y no siento. Estaría bien volver a la escritura automática de mis primeras entradas, a los dedos que se movían inconscientes, como el órgano hecho con huesos, como la oda al Panteísmo. Deseé formar parte del todo, perderme en el viento. Quise tornarme árbol, emular a Dafne, dar por perdida la esperanza que me perseguía, insomne, sonámbula. Pero crié el futuro, y ahora creo mi pasado. Ninguno de los dos tiene sentido sin el otro. Y será por eso por lo que a veces pienso que existir es contradictorio. Que es duro, incomprensible, áspero, árido, que es tragar arena. Y lo es. Es por eso que los buenos momentos no son objetivos. Ni los malos. No hay nada absoluto.

La historia se repite. Me acuerdo de mi interés por buscar la palabra precisa, por buscar lo eterno, lo exacto, el trueno que declame, el tornado que retumbe. No hay palabra precisa, ni momento preciso. La eterna felicidad sólo existe en la melancolía. Lo eterno está en el recuerdo de sentarse junto a un lago, remojar los pies, lanzar algunas piedras, remover la arena con la mano, bailar bajo las sábanas. Lo eterno está en la piel de la persona amada, de su olor, del crujir del viejo reloj. En la espuma, el palpitar del mar que se fuga, el sol que muere cada noche. Y los recuerdos no son nada. Son arena en arena, tiempo en el tiempo. Nosotros somos los dioses de lo eterno. Somos los creadores de nuestros mundos. Somos los Demiurgos.

Sólo pido brisa, color y seda. Ahora más que antes. Mi presente ya es pasado, aunque no me lo crea. Tan sólo creo. Otros, sin embargo, ya lo crearon todo. Callo, y dejo hablar al maestro, don Manuel Machado:

OCASO

Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde… El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.

Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.

Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,

para mi amarga vida fatigada…
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar, y no pensar en nada…!

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6 comentarios en “No hay eterno

  1. Le dire tres cosas:

    1- He adquirido las dos peliculas de Rosselini por un euro en el Vips. La de Roma…. la he visto. A ver que me resulta la otro

    2- Le recomiendo “Cluedo”. Por si no lo sabe, es mucho mejor que el juego de mesa…

    3- He conocido a Zannou, director de “El Truco del Manco”. Y si, es tan increible como su cine. Grandisima persona.

    Un saludo y pase por mi blog que tras ponerle el punto a esta frase, empezare a escribir de nuevo. Punto.

    1. 1. Mañana las veré si tengo tiempo.
      2. Será mi próxima adquisición videotequera.
      3. ¿En Madrid? ¿Aquí en Sevilla? Le envidio.

  2. 1- Vea primero la de Roma. Hágame caso…

    2- Me alegro. Además de mantenerse en suspense, se va a reir…

    3- En el cesped del Sanchez-Pizjuan. Este fin de semana rodará un documental sobre Frederic Kanoute en el cual participo fugazmente. Todo saldrá a la luz…

    1. Ese documental será de visionado obligatorio (aparte de su estelar aparición, me interesa la persona del futbolista-filósofo Frédéric Kanouté).

  3. Seda es lo más bonito que he leído nunca. No se me ocurre una palabra mejor para definirlo. Bonito. Y punto.

    “Era, por lo demás, uno de esos hombres que prefieren asistir a su propia vida y consideran improcedente cualquier aspiración a vivirla.”

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