La frontera

Hoy he visto Network, película de un director que cada día me gusta más por su pulso narrativo y el componente moral de los largometrajes que dirige: Sidney Lumet. La locura que muestra el personaje interpretado por Peter Finch no es solitaria, no es exclusiva de su personaje, no es única. Es colectiva. E inconsciente. Es la caldera que está a punto de explotar por la presión de millones de átomos que se mueven cada vez más rápido por una prisión de metal cada vez más pequeña, donde hace cada vez más calor y donde las diferencias entre unos y otros producen consecuencias cada vez más desastrosas. Es la teoría del Caos.

Ínfimos cambios en el input originan enormes consecuencias en el output. Es así desde el principio de los tiempos. La primera gota que cayó, quién sabe si a la izquierda o a la derecha (acaso los lados… ¿no eran?). O a ningún sitio. La primera nube que vimos, el primer sonido que emitimos, la primera persona que observamos, el primer momento en que nos dimos cuenta de nuestra humanidad, de nuestra naciente y humilde humanidad, la primera piedra que arrojamos a otra persona. Esa primera vez en que apretamos la balanza, en que nos apoyamos totalmente sobre uno de los platos, dejando sin comida el de la otra persona.

No hay democracia, no hay América, no hay ideologías. Sólo existe un sistema holístico. Dólar. Dinero. El dinero que todo lo puede. Un papelito, qué pequeño parece en el input, pero cuántos cambios genera en el output. El output es nuestro mundo, vomitando nuevos abandonos, nuevos abusos. Es la condena de nuestra generación. Nos ha sido otorgado el don de controlar las emociones. La pena es que apenas disponemos de dos de ellas: la ira y la indiferencia. Todo ello genera apatía. Control de las masas. Pues sólo somos masas. Masas uniformes con uniformes. Antes todos vestían igual. Y cada vez se nos vende una mayor libertad: cada cual que se vista como quiera, cada cual que escoja su manera de vivir. Se personalizan las relaciones pétreas: Somos tu banco, Trabajamos para ti, Porque tú lo vales. Es la prostitución de la humanidad. El orgullo es el proxeneta. El orgullo y la promesa de beneficios, el dinero fácil.

¿No somos libres, acaso, para dejarnos crecer la barba y el pelo? Pero no lo hacemos. Yo mismo no lo hago. ¿Por qué? Quiero pensar que es una elección libre. Creo que es una tontería derivar toda la responsabilidad de nuestro comportamiento en el subconsciente. Pero algo debe de haber. El alma de la sociedad. El futuro del Dios-persona. Una persona, una religión. Ése es el lema de nuestro futuro. Internet será lo que unifique todo el saber universal. Nuestra torre de Babel seguirá creciendo, y caerá alguna vez, y con sus ladrillos se edificará otro monstruo, esta vez un monstruo autónomo, independiente, que se construya a sí mismo, que produzca sus propios recursos. Somos nosotros: los blogs, las noticias, el reportero digital, el ciudadano comprometido con su tiempo… Somos los engranajes de la inmensa máquina de la información. Se acabaron las fuentes, se acabaron los soplones. Sólo la feliz imagen que nos transmita la Corporación. Internet es la panacea. Curará todos nuestros males. Curará todo aburrimiento.

Valoro cada vez más que aquello que vea sea lo que realmente es. La hipocresía, la mentira… Todo eso siempre ha existido. Pero la pretensión de convencer a alguien de que la máscara que ve no es un telón, no es una cobarde cubierta… eso no lo soporto. Pero una cosa es no soportar, y otra cosa es actuar. ¿Qué podemos hacer? ¿Luchar? No hay concepto más abstracto y menos llevado a cabo que el de “lucha”. Debe de haber algún fallo de conexión, algún cable mal puesto entre lo que deseamos y lo que hacemos. Porque somos cables. Cada vez más. Aunque tengamos corazón, cerebro, sangre…, chispas es lo único que generamos.

Es el mayor engaño. ¡Os podréis mover a donde querráis! ¡Podréis conocer todo lo que deseéis! Pero os controlaré. Es más, nunca llegaréis a saber lo que realmente deseais saber. Vuestra sed de conocimientos no será saciada, pues os enseñaré la misma imagen desde infinitos puntos de vista. Lo haré lento, para que no os mareéis, pero será un movimiento que en su base será como la Tierra rotando sobre sí misma, como la Tierra girando alrededor del Sol. Yo seré vuestro Sol, y cada vez más saldréis a mi luz.

Apetitoso, ¿verdad? Tengamos cuidado. Debemos tener siempre el estómago lleno. Escuchad a Bach. No huyáis de los hombres con barbas pobladas. Ved películas de las que nunca hayáis oído hablar. Confiad a veces en el boca a boca. Leed mucho. Intentad no ver la tele. Buscad siempre más de una versión del mismo hecho. Contrastad. Sé que es incómodo eso de moverse. Sé que hay lo que llamamos “placeres”. Fatuos. No durarán mucho. Tenemos nuestros portátiles. Podemos conectarnos gratuitamente a Internet. ¿Para qué? ¿Es éste un repentino sentimiento de altruismo y filantropía universal? ¿Es la búsqueda de una población informada? No. Es el sesgo de resultados de Google. Es la selección de lo que se ve y no se ve. Es el velo, el filtro. La reja. La frontera entre lo que no es y es. Lo que existe y lo que no existe.

Lo que no existe es lo que agita nuestra conciencia y nuestro cuerpo. No los sentimientos prefabricados, no las lagrimillas, no la adoración de ídolos de barro. La verdadera consciencia de nuestro ser. Arte. Lo repito. Arte. Huyamos de la producción oscurantista. Viajemos a la producción humanista.

Atravesemos la frontera.

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10 comentarios en “La frontera

    1. ¡Caro amigo! Tiene usted razón. No recordaba esa entrada, y mira que le pegué un repaso desde el principio a su blog porque lo pillé “empezado”.
      Algo echo en falta en su blog: la falta de testimonios de un grande como fue Silvio (sé que mi ironía no es tan mordaz como la suya, pero lo intento).
      PD: y cuando digo “suya” no me refiero a Silvio.

  1. Soy consciente de la falta de silviedad de mi blog en algunas ocasiones. Me apunto eso…

    El hecho de que usted intente parecerse a mi aunque sea en mi cuidadad y narcisista ironia me llena de orgullo. Si nos dieran las riendas a nosotros del mundo…

    Por ultimo le quiero responder al comentario que me ha hecho en mi post festival:
    Parto desde lo mas profundo de mi sinceridad para decirle que usted es de lo mejor que he visto en una fiesta. Tiene una cantidad de recursos que me sorprenden muy gratamente y eso que yo soy denominado como gracioso y demás adjetivos calificativos por demasiadas personas. Aunque todavia le faltan gafas para que los homosexuales le piropeen por los pasillos. Cada cosa a su tiempo. Que tenga buen apocalipsis de semana….

  2. Si nos dieran las riendas del mundo, el principal acontecimiento internacional sería el Betis-Sevilla.

    No eche cuenta a mi actitud en la fiesta, pues me ocurre como a Sansón: su pelo es su fuente de energías; la mía es el alcohol. Tendré que comprarme lentillas de pasta (aunque de ninguna manera deseo que me piropeen los homosexuales).
    Buen apocalipsis también para usted. Le pongo cuatro películas que veré este finde: “Sangre fácil” y “Muerte entre las flores”, de los Coen; y “Roma, ciudad abierta” y “Alemania, año cero” de Rossellini.

  3. viendo tu perfil de tuenti se me ocurrió visitar el link que tienes en tu perfil y acabé leyendo esta entrada de tu blog aprovechando que no era tan críptica como otras y enterarme mejor (o es que eres un fenómeno o es que soy algo cortito jaja). Pues nada, queria saludarte y felicitarte por la entrada^^.

    PD. El video se flipa tela…. y habla de SecondLife xdddddd. por cierto he puesto a descargar esa pelicula, “Network”, la verdad es que promete…..

    1. No eres cortito: es que a veces me paso de críptico.
      La película está muy bien, porque aparte de lo social-económico, los personajes están muy bien definidos. De Sidney Lumet (el director de la película) te recomiendo “12 hombres sin piedad”. Obligada.
      ¡Gracias por leer, como siempre! 🙂

  4. Me ha gustado mucho tu entrada cabesa! Haz como yo dejate barba y el pelo largo joder! El lunes me voy a sacar Metropolis de la videoteca pero proximamente sacare algo de Lumet

  5. ¡Gracias! No me dejo el pelo largo porque mi pelo no conoce la ley de la gravedad (ni barba, porque todavía me crece a parches). Si sacas Metrópolis, fíjate bien en qué ejemplar sacas. El que yo saqué está o en Alemán o con comentario de audio en inglés. Vamos, que o sabes la lengua de Goethe, o se carga la película. Sin embargo, seguiría recomendándotela: estéticamente, podría ser la mejor película que he podido ver. Y, si quieres comprenderla mejor, léete “Demian”, de Herman Hesse. Y Lumet, lo dicho, uno de mis favoritos. Te recomiendo “12 hombres sin piedad”.
    ¡Saludos!

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