En el principio no había tiempo

Antonio MachadoEn el principio no había tiempo. Luego uno. Después, pasado, presente y futuro. Más tarde, épocas y eras. Tanto tiempo queda reducido a fórmulas simples. Nosotros vivimos ahora en otra época, otra era a la que en el futuro pondrán nombre. Pero… el tiempo se descubre cuando pasa. Tiene la máscara puesta, pero lo empiezo a ver por detrás. El tiempo no es uno, no es una línea, ni recta ni curva, son muchas, igual que yo soy muchos que se reparten por el fuego y se derraman por el suelo que piso. Yo soy yo y mi sombra, yo y mis circunstancias, yo y mi tiempo, yo y las distancias, un soplo que se escapa.

A veces uno de mis yoes, el que más valoro (ahora, porque el tiempo, yo, también somos huidizos, esquivos y caprichosos) predomina, y me vuelvo ligero, y floto, y me hundo… y veo otros mundos. En otros momentos soy el ser social, el que sale, el que entra después de puntillas para no molestar. Otras veces soy el solitario, De Niro en Taxi Driver, God’s Lonely Man. Otras veces soy cáustico, otras banal, otras ingenuo… o perspicaz.

¿Y quién coño escribe ahora? ¿Quién coño escribe todas estas chorradas, cuando pude otras veces escribir de lo bello que era el arte, la voz, la mirada, el cuerpo, el futuro, el blanco, la brisa, el color y la seda, los cinco sentidos, el filo de hielo de una canción, los otoños revividos en las páginas de un poemario? ¿Quién me obligaba a sentir una crisis existencial cada vez que al caprichoso tiempo le daba por resbalar, y volver a casa, y volver a respirar bajo mis venas y mi pena? ¿Era el tiempo? ¿Era yo? ¿Éramos los dos?

Me cuesta el doble avanzar; otras no avanzo y me quedo tranquilo, sin esfuerzo, sin delirios, sin el sordo retumbar de un sol que sopla, sin el viento que mueve la memoria, sin la mano que sujeta mis estribos y me deja tranquilito “y si se mueve pues a hostias parará”. Quiero moverme… ¿Quiero moverme? ¿Quiero buscar otros cielos u otros cienos? Amores ciegos, horizontes negros, sábanas blancas de santo entierro. “Aquí me tienes, San Mandamiento, haz de mí tu alma, haz de mí tu cuerpo”; y veo oraciones, y veo angelitos negros, y veo a Machín cantando en el Séptimo Cielo y pienso qué más da el esfuerzo y qué más da el aliento si al final del lado blanco siempre viene el fuego eterno…

Me levanté de la cama, bebí un poco de agua. Era sólo una pesadilla… ¿o un déjà-vu? Los fantasmas del pasado se quedaron, definitivamente, en el pasado, en el largo, lento y estrecho pasado. Ahora disfruto de la vida y del gazpacho y de los verdes limoneros y de los patios sevillanos.

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero…
Luces que, difusas en el abril de la memoria,
alumbran el paisaje de los años venideros.


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3 comentarios en “En el principio no había tiempo

  1. “Otras veces soy el solitario, De Niro en Taxi Driver, God’s Lonely Man.”

    Tu sabes bien que yo no soy a veces algún personaje de Taxi Driver. Soy 24 horas Tom de Taxi Driver… Sobre todo cuando me enfrento al espejo en las mañanas.

    No diré nada en cuanto al resto del texto porque el halago debilita y ya te he dedicado demasiados piropos. 😉

    1. Precisamente hoy he estado viendo uno de los millones de extras que tiene el DVD de Taxi Driver (el comentario de la película de un experto en cine). De nuevo me he vuelto a acordar de ti viendo a Brooks (sois clavados, lo dicho). A mí se me van a acabar los “gracias” :D.
      PD: veo que has puesto citas cinéfilas en tu blog. Un aliciente más para leerlo cada día.

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