Popolo di Pekin!

Nessun DormaSu nombre es... ¡Amor!

Desde las grutas del tiempo pasado, una voz, un torrente sale, y moja, moja de pétalos y de espuma, se alza, tiembla seguro, acaso sobre un sol o bajo la luna de Puccini. Calaf resopla “Nessun dorma!”, y todo Pekín permanece despierto, atento a la voz de Plácido.

Es redonda, es potente, es curiosa, pues se interna en mi alma, abre cofres olvidados, aquellas viejas maderas que había maldecido por no reaccionar ante mis deseos. Despierta el arte, lo dona, lo transforma, transforma el silencio en viento, en marea, en terremoto, en constelación. En claridad. Resuella. Refulge cuando alza su voz sobre el viento y la madera. Los violines susurran tras su velamen, “avanza, avanza”, y Calaf avanza entre el desconocimiento y la brutalidad. “Quando la luce splendera”, es el alba que despertará el amor entre el innombrable Calaf y la altiva Turandot, que derrama su manto dorado sobre el suelo. Todos, fondo rojo, gargantas anchas, vuelven a cantar, acompañan este inevitable despertar, llaman al delirio… y me lloran los oídos, la frente. La espalda es hielo ahora, nada de piel, el arte ha conseguido transmutar el hastío, la apatía y la desesperanza.

Esperanza y sangre. Son los dos misterios del ser humano. A pesar de todo, seguimos latiendo, seguimos repartiendo nuestra sangre por los escenarios donde otra vez habíamos llorado, o reído. Porque, ¿acaso no es la risa el preludio de la seriedad? Es imposible encontrar el músculo constantemente tenso, la sonrisa eterna, perpetua, pues es perpetua como tumba, como roca, como piel muerta. La muerte nos recubre, es un mero paréntesis el vivir. Bebamos de él, del néctar de la esperanza, aunque por cada grieta lleguen los ecos de mil voces oscuras. Arrasemos con las lágrimas anteriores. O guardémoslas en botellas, en frascos de frágil cristal, para contemplarlas con cariño. Cualquier tiempo () fue (). Fue y ya no es. Y lo que es, fue. Mira al frente. Sea lo que sea. Será lo que sea.

Vincero, vincero, vincero!

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4 comentarios en “Popolo di Pekin!

    1. Mi alivio por su presencia es similar; espero igualmente que siga escribiendo (he estado leyendo los artículos de Larra y, a veces, me recordaba a tu blog).

  1. Agradezco su alivio, pero más agradezco la comparación de mi insulso blog con Don Mariano…

    Según me cuenta el Tuenti, está usted en Sevilla. Espero poder verlo pronto…

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