Insomnio

Un viento de las Cícladas
trompetea mi vigilia,
entre mares negros en que sumerjo
mis pelos rabiosos sobre ojos secos.
Morfeo palpita en la estancia
pero no me hiere.
Esquivo al soñar, me desplazo
bloqueado, solo,
quieta actividad,
marchitándome en mi cáscara diaria
que ahora regurgita, nocturna.
El ceño muerde las cuencas donde
derramo mi corto saber
y esparzo las muelas por las líneas
de textos nostálgicos.
Palpo la piel de cera
de una hoja ahogada en angustia de plástico.
Huyo de ese gancho que
se alza,
altivo, magnánimo en su miseria,
devorando cual Saturno
las gónadas de los poetas,
que sestean sobre hamacas de papel reciclado.

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